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domingo, 3 de mayo de 2009

VISIONS OF THE BEAST


Si ha habido un formato que nos ha dado incontables alegrías desde su aparición ese es el disco versátil digital. Excelente sonido, grandes recitales y recuperación de filmaciones que parecían haberse perdido para siempre en tenebrosos sótanos o archivos. Y si algún grupo ha sabido entender las ventajas de este formato esos han sido Iron Maiden. Desde la instauración del susodicho formato el combo que lidera Steve Harris se ha esforzado en presentarnos bonitos paquetes con cuidadísima imagen y sonido. Han publicado unos cuantos ya, pero hoy me apetece destacar ese magnífico "Visions Of The Beast" que aglutina todos los vídeo-clips filmados por la banda hasta el año 2001. No nos llamemos a engaño, los vídeos realizados para las canciones de la doncella de hierro no han sido nunca referentes en este medio, es más la mayoría son cutrones pero suplen sus carencias con su desparpajo y encanto. Es de verdad un placer sentarse en el sofá y ver de un tirón todas las mini películas realizadas para himnos como "Run To The Hills", "Flight Of Icarus" o "Can I Play With Madness". Visto todo con calma no es de extrañar que esta banda captará la atención de miles de adolescentes a principios de los ochenta con su música o con vídeos como el realizado para "The Number Of The Beast" donde la espectacular imagen del combo y Eddie se mezclaban con entrañables fragmentos de films de serie B o de la productora hammer; un cóctel irresistible para los que dejaban la niñez. Por estas razones y su exquisita presentación es uno de los DVD´s que el que suscribe estas lineas le tiene un afecto muy especial.


martes, 14 de abril de 2009

EDDIE FOREVER FOREVER EDDIE!



Hace tiempo que me agencié este libro; "Run For Cover. The Art Of Derek Riggs", concretamente en el último concierto de Iron Maiden en la ciudad condal, y he aprovechado estos días para repasarlo. Un delicioso viaje por la obra del gran Derek Riggs, el creador de Eddie, probablemente uno de los iconos más significativos del rock. A través de sus profusamente ilustradas 180 páginas, nos encontramos con todas esas ilustraciones que llenaron nuestra adolescencia, elepés, singles, libros de gira...Todo está aquí con la mayoría de ilustraciones a página completa y explicadas con todo detalle por su autor. La de veces que me quedé ensimismado con las carpetas de los vinilos en mi mano y fijándome en todos los detalles contenidos. Otra de esas experiencias que se perderán los jóvenes consumidores de música debido al poco gasto (por razones obvias) que se hace hoy en día al ornamentar un álbum. Imprescindible para los fans de Iron Maiden y para los que vivieron su adolescencia en los primeros ochenta. Los que estén interesados en el libro está disponible en:

http://www.derekriggs.com

miércoles, 8 de abril de 2009

IRON MAIDEN – REFLEXIONES (SIN IMPORTANCIA Y UN TANTO DESORDENADAS) EN VOZ ALTA.



Que quede bien clarito desde un principio. Amo a Iron Maiden, considero que se encuentran por méritos propios entre las bandas más grandes de la Historia. No concibo mi existencia sin la compañía que me proporcionó la discografía del grupo hasta Seventh Son Of A Seventh Son. La música que creó la banda de Steve Harris durante el periodo 1.980-1.988 fue intachable, esos 7 primeros discos de estudio son sagrados. Iron Maiden, Killers, The Number Of The Beast, Piece Of Mind, Powerslave, Somewhere In Time y Seventh Son Of A Seventh Son, una trayectoria tan sólo al alcance de los grandes del Rock, nada que envidiar a los álbumes clásicos de Sabbath, Purple o U.F.O., quien piense lo contrario está equivocado. Mi interés por la obra de Maiden fue decreciendo al mismo tiempo que lo hacía la calidad de sus discos. No descubro nada nuevo al afirmar que los dos últimos títulos que grabaron en la primera etapa Dickinson –No Prayer For The Dying y Fear Of The Dark-, pese a contar con algunos temas memorables, comenzaban a mostrar tanto un evidente estancamiento en la composición, al mismo tiempo que una clara dejadez en la composición y acabado de muchos de los cortes incluidos. De los cinco años en que contaron con la voz de Blaze Bailey (1.993 a 1.998), casi mejor no hablar (aunque lo haremos). Es bien cierto que la papeleta que le tocó al bueno de Bailey no era nada fácil. Sustituir a Bruce Dickinson, uno de los cantantes y frontmen definitivos de la historia de la música popular, no lo puede asumir cualquiera, y al hacerlo, el ex Wolfsbane demostró unas agallas que ya quisiéramos algunos a la hora de afrontar muchas situaciones en nuestra vida cotidiana. Además, el pequeño vocalista de Birmingham, siempre me demostró ser un buen tipo en las ocasiones en que cruzamos nuestros caminos, un currante humilde que lo hizo lo mejor que pudo, y que se erigió en protagonista no deseado de una época oscura, tanto para Maiden, como para el Heavy Metal en general. Los dos discos que grabaron en este negro periodo no son dignos del legado de Iron Maiden, por mucho que Steve Harris y cuatro snobs indocumentados quieran hacernos creer. The X Factor –el disco con el inicio menos afortunado de la historia, la inaguantable ‘The Sign Of The Cross’- tenía algún momento interesante, aunque estuvo claro desde las primeras notas que Bailey no era el cantante adecuado para las canciones de Harris y compañía. Juro que lo he intentado en numerosas ocasiones, pero no hay remedio. No puedo con las composiciones plomizas e inacabables que nos ofrecieron durante la mayor parte de los 70 minutos que se alargaba el disco de marras. La voz del nuevo vocalista de la banda, lineal y anodina como pocas, era sin duda la gran culpable de ello, tal y como nos demostró Dickinson años más tarde interpretando con gran acierto parte de este material en directo. Sería justo reconocer la validez, al menos anecdótica, de The X Factor, si tenemos en cuenta lo que nos esperaba tres años más tarde con Virtual XI. El segundo, y último álbum de esta etapa, es sin duda, uno de los discos más execrables compuestos en la Historia del Rock. No merece la pena ni entrar en detalles, tan sólo recordar que Maiden tuvieron la brillante idea de promocionar este engendro disfrazados de futbolistas, que editaron como primer single un bodrio de casi diez minutos llamado ‘The Angel And The Gambler’ (Harris no se cansó de repetir que la pieza estaba claramente influenciada por los Who de ‘Won’t Get Fooled Again’, una manera de recuperar algo de credibilidad rockera, supongo), y que contiene la que sin duda alguna es la peor canción de la historia de la banda, ‘Don’t Look To The Eyes Of A Stranger’, 8 largos minutos de inacabable castigo, la gota malaya aplicada al universo Maiden. Aunque, pensándolo bien, el trofeo a la Maiden's worst song quizás le correspondería a ‘Virus’, la canción que incluyeron como reclamo para vender su compilación Best Of The Beast en 1.996. No puedo llegar a entender cómo los compositores de ‘Run To The Hills’, ‘The Trooper’ o ‘Children Of The Damned’ pudieron salir orgullosos del estudio tras registrar semejante pedazo de mierda. Y no, no admito que Virtual XI se salva de la quema porque contiene ‘The Clansman’. Aunque el grupo y parte de su parroquia más jovencita se empeñen en convertir a dicha pieza en un clásico, desde este momento declaro que escucharla supone un esfuerzo titánico por mi parte, un aburrimiento absoluto de canción que no aguanta comparaciones con otros temas extensos del catálogo pretérito Maiden como ‘To Tame A Land’ o ‘Phantom Of The Opera’, por poner tan sólo un par de ejemplos.
Por suerte, todo este cúmulo de despropósitos llegó a su final con el regreso al redil de Dickinson y Adrian Smith, con la edición del excelente Brave New World en 2.000, y con el emocionante espectáculo que supuso su consiguiente gira (sin olvidar el Ed Hunter Tour, la mini gira de Greatest Hits que organizaron un año antes y que nos aplastó a todos en su paso por Badalona). Sin duda, las canciones del disco de reunión, sonaban como la continuación lógica a Seventh Son..., temas como ‘Ghost Of The Navigator’, ‘The Nomad’ o ‘Dream Of Mirrors’ enlazaban perfectamente con ‘Infinite Dreams’ o ‘Only The Good Die Young’, el último material realmente brillante del grupo. La dura realidad es que los dos últimos trabajos del grupo (Dance Of Death (2.003) y A Matter Of Life And Death (2.006), no han mantenido el nivel, y que nos presentan a una banda repitiendo esquemas una y otra vez sin ningún tipo de brillantez. Esto no ha impedido que el sueño, a priori imposible, que tuvo Steve Harris a mediados de los 70 se haya cumplido: conseguir elevar a Iron Maiden a lo más alto, convertir al sexteto en una enorme entidad por encima del bien y del mal. Los antiguos residentes del Pub Ruskin Arms se han transformado por méritos propios, y por la tozudez del bajista, en una máquina que llena estadios independientemente del territorio en el que se encuentre. Una leyenda que nos alegra la vida de forma regular, si no con sus nuevas composiciones, sí con un constante goteo de material clásico en DVD o con sus giras temáticas donde rememoran su etapa más brillante. Up the Irons!!
P.D.: Y sí, llámenme descerebrado o incluso algo peor. En mis estanterías reposan todos y cada uno de los discos arriba mencionados, con los respectivos singles editados para promocionarlos. Supongo que tal idiotez la provocó la escucha de ‘Where Eagles Dare’ (ese redoble de batería del recién llegado McBrain!!) hace ya unos lustros. Nadie es perfecto.

jueves, 12 de marzo de 2009

HAPPY BIRTHDAY STEVE HARRIS


Tal día como hoy hace 53 años venía al mundo Steve Harris. La férrea mano que ha dirigido con tino y a veces también con garrafales errores la carrera de Iron Maiden. Pero hay que descubrirse ante este caballero y reconocer que gracias a su tesón la doncella de hierro nos ha regalado obras capitales del rock y del heavy metal como su fresquísimo debut, "The Number Of The Beast" o "Piece Of Mind". Curiosamente y aunque su mejor periodo creativo ya ha quedado bastante atrás su popularidad es más grande que nunca con ventas exorbitantes de álbumes y abarrotando estadios en cualquier parte del mundo civilizado. Pasando a ser el espectro del combo más un credo que un simple grupo de música. De todas maneras Steve se lo merece porqué lo ha conseguido a base de voluntad, fe en sus propias ideas y en una manera muy concreta de hacer música. Por muchos años Steve.