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jueves, 3 de marzo de 2011

BLACK SABBATH: DEHUMANIZER


Estaba leyendo una revista y me encuentro con que se acaba de publicar una edición DeLuxe de Dehumanizer, el tercer disco de estudio que el malogrado Ronnie James Dio grabó formando parte de Black Sabbath. No, no voy a recomendar aquí la susodicha reedición, más que nada porqué no la tengo, pero me ha picado el gusanillo y he rescatado el disco de la estantería. Tras una nueva audición hay que reconocer que la obra no suena nada mal tras casi veinte años de su publicación, y uno se pregunta que ¿que pasó en la época para que el disco y la gira de reunión con Dio pasaran sin pena ni gloria? Creo que la respuesta es que en esos tiempos el panorama musical no era propicio para el metal y hard rock con la eclosión grunge y alternativa, pero también porqué el público no andaba buscando reuniones a cualquier precio como ahora, se indagaba mucho más en nuevas bandas que publicaran discos excitantes. La prueba es que cuando se volvieron a reunir como Heaven & Hell crearon una expectación que ni ellos mismos se esperaban, ahora si que el mundo estaba preparado para retornos de todo tipo y calaña. Con esto no quiero desvirtuar lo que hizo Dio en sus últimos días junto a Black Sabbath, pero Dehumanizer es una obra que merece ser tenida en cierta consideración. Sin ser una piedra angular de su discografía presentaron un producto solido que conservaba su sello clásico pero que a la vez les hacía sonar contundentes y modernos, sirva de muestra «TV Crimes» o «Time Machine», sin dejar de lado su vertiente mas arrastrada y densa en «After All (The Dead)» por poner sólo un ejemplo. Un disco claramente a recuperar, y aunque servidor siempre haya preferido a los Sabbath originales, sería de necios negar que todo lo grabado por la banda con el pequeño vocalista es material a tener muy en cuenta.

martes, 19 de mayo de 2009

ESQUELETOS Y CALAVERAS, S.A.



En nuestra incansable ruta por el museo de las peores portadas de la historia del Rock, tenemos que hacer una doble parada de visita obligada. Como pueden comprobar por el contenido de algunos de mis posts, Black Sabbath son una de mis bandas de cabecera, lo cual no impide que pueda censurar el pésimo gusto que reinó en dos de sus obras de los años 90. Por un lado, la infumable cubierta del excelente Dehumanizer, el disco de la primera reunión de la formación de Mob Rules en 1.992. Grandes canciones presentadas de la peor manera posible, con una ilustración indigna de los creadores de tanta música intocable. Estamos hablando de Black Sabbath, no de una banda de heavy metal de tres al cuarto!! De la portada de Forbidden (1.995) mejor ni hablamos. Tan sólo decir que en este caso, el contenido –el peor disco de Black Sabbath con diferencia, indigno de llevar impreso el nombre del tridente Iommi-Powell-Murray- sí estaba en concordancia con el exterior. Se la mostramos en su versión (casi) completa, con las caricaturas de los implicados presidiendo la función. Ice T incluido (horror!!!).

sábado, 16 de mayo de 2009

BLACK SABBATH – CUATRO DÉCADAS ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO.


A finales del año pasado se puso a la venta ‘Cuatro Décadas Entre El Cielo Y El Infierno’ (Quarentena Ediciones), la primera biografía de Black Sabbath escrita en nuestro país. Su autor, Miguel.Asturias, -responsable de la recomendable web www.metal80.com-, es toda una eminencia en la materia, así que uno puede estar tranquilo a la hora de adquirir el volumen con toda tranquilidad. Rigor, crítica objetiva y pasión, son las tres características principales de las 400 páginas de un libro que tan sólo por su excelente apariencia externa (una atractiva adaptación de la portada de Master Of Reality), merece la pena agenciarse. El contenido es aún mejor, y tal y como indica su título, abarca todas la etapas de la banda, comenzando por los años clásicos con Ozzy Osbourne, hasta la actual reunión con Ronnie Dio como Heaven And Hell. A los hechos históricos acaecidos en el seno de la banda, Miguel añade los datos biográficos de cada uno de los miembros que han ido entrando y saliendo del grupo, y os aseguro que no han sido pocos. Desde Ian Gillan hasta Cozy Powell, de Bev Bevan a Glenn Hughes, pasando por los fantasmagóricos Dave Donato y Jeff Fenholt, o los breves Terry Chimes y Jo Burt. Especialmente excitante, por desconocida, resulta la lectura de las páginas dedicadas a los años en que Iommi luchó por mantener la banda a flote contra viento y marea, los años de la gira de Seventh Star, de la accidentada grabación de The Eternal Idol, del paso por el grupo del malogrado Ray Gillen, de la huída de Eric Singer y Dave Spitz a causa del impago de sus respectivas nóminas... En fin, ‘Cuatro Décadas Entre El Cielo Y El Infierno’ es una auténtica bendición para todo seguidor de la carrera de Iommi que quiera saber (mucho) más sobre la trayectoria de una de las cinco bandas más influyentes de todos los tiempos. El libro incluye la discografía oficial de la banda extensamente comentada, una selección de los bootlegs más recomendables, los álbumes-tributo más acertados, así como una guía de los discos grabados por el personal que ha pasado por el grupo antes, o una vez fuera de él. En la parte gráfica, encontramos 32 páginas en blanco y negro con una selección de fotografías de todas las etapas del grupo, una muestra de las diferentes portadas de singles editados en diferentes países del mundo, algunos Tour Books, revistas con Sabbath en la portada.... Todo un placer para los sentidos que ha pasado totalmente desapercibido para algunas de las principales publicaciones musicales del país (tan sólo recuerdo haber leído la reseña en Ruta 66). Y es que uno no puede comprender cómo revistas tan afines a Sabbath no hayan ni mencionado la edición del libro en sus páginas. Me gustaría creer que no existen motivos ocultos detrás de estos 'descuidos', pero el hecho de conocer bastante bien el funcionamiento interno de estas publicaciones, me lleva a pensar en lo contrario. Por suerte, las horas de placer que proporciona la lectura de ‘Black Sabbath - Cuatro Décadas Entre El Cielo Y El Infierno’, hacen que uno se olvide de temas extra musicales para focalizar nuestros sentidos en lo verdaderamente importante: los grandes momentos que nos ha dado Black Sabbath a lo largo de los años, que, créanme, no han sido pocos.

viernes, 1 de mayo de 2009

HEAVEN AND HELL – THE DEVIL YOU KNOW



Tengo que reconocer que me he quedado totalmente estupefacto al leer algunos de los comentarios que se han escrito sobre el nuevo disco de Heaven And Hell. Por cierto, de ahora en adelante, me referiré a la banda como Black Sabbath, el nombre que deberían haber usado de no existir de por medio asuntos legales en los que no me apetece entrar. Un servidor no entiende demasiado de leyes, así que si en un mismo grupo encuentro a Iommi, Butler, Dio y Appice, automáticamente se convierten en Black Sabbath. Los de Mob Rules, Live Evil y Dehumanizer, la segunda formación más celebrada de los padres del Heavy Metal tal y como lo conocemos hoy en día. Decía que no he podido evitar sonrojarme al leer sandeces como: “Dio ya empieza a estar viejuno”, “el peor disco del grupo con diferencia” o “a Tony Iommi se le han secado las ideas”. Podemos estar de acuerdo en que The Devil You Know no es el disco que muchos esperábamos. En mi caso particular, la nueva obra del cuarteto era sin duda el álbum más esperado de los últimos años. Ni Chinese Democracy ni leches, pocas cosas pueden compararse al placer de tener entre las manos un disco con canciones nuevas de Black Sabbath, algo que no experimentábamos desde 1.995, desde la edición del poco afortunado Forbidden. Siempre defendí los años de Dio en el grupo todo lo que me permitieron los fanáticos de la etapa de Ozzy en la banda. En mi mundo nadie puede decirme que Heaven And Hell es peor disco que Master Of Reality, o que Mob Rules no tiene nada que hacer al lado de Sabotage. No señor. Por no repetirme demasiado, y por si hubiera alguien interesado en mi humilde opinión al respecto, les remito a revisar en este mismo blog la entrada “Heaven And Hell: El mejor disco de Black Sabbath (con perdón)”. Seguramente las grandes expectativas que tenía depositadas en este disco han sido excesivas y finalmente el producto entregado no ha estado a la altura de ellas. Partiendo de esta premisa, me urge decir también que, a pesar de habernos entregado el peor de sus discos con Ronnie Dio a la voz (el listón estaba muy alto, no nos engañemos), Black Sabbath me han demostrado que se siguen comiendo con patatas a la mayoría de nuevas bandas que les reconocen como una influencia básica. En The Devil You Know encontramos a bote pronto un par o tres de nuevos clásicos con todos los elementos que nos hicieron enamorar del grupo en primera instancia: espeluznantes solos de guitarra de ‘Fear’, monumentales riffs herederos directos de ‘Disturbing The Priest’ en ‘Bible Black’, o perfectas demostraciones de auténtico Doom marca de la casa como la inicial ‘Atom & Evil’. Seguramente, el elemento menos brillante del disco sea la contribución de Dio con sus melodías vocales. Muchas de ellas ya las hemos escuchado cientos de veces a lo largo de su carrera, de hecho, en muchos momentos da la impresión de estar escuchando más un disco de Dio que de Black Sabbath (especialmente en cortes menos acertados como ‘Turn Of The Screw’ o ‘Neverwhere’, candidatos al más triste de los olvidos desde su misma concepción). Por primera vez los riffs e ideas de Iommi y Butler han quedado supeditados y eclipsados por la poca inspiración del pequeño vocalista. En ‘Rock And Roll Angel’ –no lo neguemos, un tema que no tendría cabida ni en los peores momentos de Dio en solitario-, Iommi salva la papeleta con uno de sus mejores solos en años, y durante la rápida ‘Eating The Cannibals’, de nuevo el zurdo guitarrista nos trae a la memoria los bonitos recuerdos de ‘Digital Bitch’ o ‘Turn Up The Night’. Dicho lo dicho, me parece una soberana idiotez cuestionar la validez y capacidad de los elementos del grupo, y mucho más hacerlo con argumentos absurdos como la edad. Por supuesto que Dio está mayor, esa es una realidad innegable, todos cumplimos años, incluidos los que le tachan de “viejuno” (cómo odio esta palabreja!!). Dudar de su capacidad vocal, o de la de Iommi como creador de nuevos riffs clásicos, es algo tan absurdo como las dudas que sembraron algunos al cuestionar la validez del último Elvis, o la del Sinatra que visitó Barcelona en el ocaso de su carrera y de su existencia. Un poco de respeto, hombre. Estos tipos crearon “Iron Man”, “Symptom Of The Universe”, “Children Of The Sea”, “Holy Diver”, “Stargazer”, “Paranoid”, “Hole In The Sky”, “The Last In Line”, “Zero The Hero”, “Rainbow In The Dark”, “Gates Of Babylon”, “Man On The Silver Mountain”, “Neon Knights” o “Children Of The Grave”, por el amor de Dios. Todos los que amamos mínimamente este tipo de música, deberíamos sentirnos afortunados por el simple hecho de poder seguir escuchando sus nuevas creaciones. Estamos hablando de individuos que podrían vivir del cuento sin ningún tipo de preocupaciones, hombres mayores que quizás deberían quedarse en sus casas a vivir de las rentas que les siguen proporcionando sus obras pretéritas. Por el contrario, mientra podemos seguir disfrutando de su arte y de su presencia en nuestros escenarios, lo único que hacen muchos es quejarse y soltar por sus bocazas tontería tras tontería. Aunque claro, seguramente estos individuos que echan pestes sobre The Devil You Know tras una miserable escucha -en los altavoces de su ordenador, por supuesto- o sobre el estado creativo de Iommi, están demasiado ocupados loando las virtudes de lo nuevo de Mastodon o Trivium, lo último de lo último en creatividad. Qué país, señores, qué país.

miércoles, 4 de marzo de 2009

HEAVEN AND HELL: EL MEJOR DISCO DE BLACK SABBATH (CON PERDÓN).



Aprovechando el buen gusto de boca que me ha dejado la lectura del recién publicado Cuatro Décadas Entre El Cielo Y El Infierno (2.008, Quarentena Ediciones), biografía de Black Sabbath obra de Miguel.Asturias -también responsable de la recomendable web www.metal80.com-, me gustaría lanzar al aire un par de reflexiones en voz alta sobre Heaven And Hell, el disco que la banda editó en 1.980. Rozaría lo absurdo negar la calidad musical de los discos grabados con Ozzy Osbourne, y su importancia para entender la evolución de todo un género musical. Porque, esa discografía inicial, en especial los seis primeros álbumes (a saber: Black Sabbath, Paranoid, Master Of Reality, Vol 4, Sabbath Bloody Sabbath y Sabotage), sentó cátedra y nos regaló algunos de los mejores momentos de la Historia del Rock. Es un hecho indiscutible. Destacar unas canciones sobre otras sería haceros perder el tiempo, en vuestra tienda de discos favorita encontraréis cualquiera de los títulos mencionados a un precio de risa. Si lo consideráis oportuno, podéis desembolsar mil pelas más para haceros con Heaven And Hell, el primer disco que la banda editó con Ronnie James Dio como vocalista tras el duro golpe que supuso la separación con su cantante de toda la vida. Seis míseros euros por el gustazo de poseer una de las piedras básicas del Rock Duro, para un servidor la obra cumbre a nivel compositivo de Iommi, Butler y Dio, y –lo siento, tenía que decirlo, pido perdón por anticipado- el mejor disco, con diferencia que la legendaria banda inglesa ha grabado en sus 40 años de historia. La llegada de Dio –en paro, tras su salida de Rainbow un par de años antes- otorgó a la banda un plus cualitativo que quizás carecía en las poco inspiradas últimas obras con Osbourne como vocalista. Por supuesto, el mayor rango vocal del norteamericano, y su facilidad para crear líneas vocales memorables, también ayudaron a la hora de redondear las ideas que Iommi tenía hilvanadas en su cerebro. Al pequeño vocalista se le puede achacar que consigo trajo ese punto épico y sobre actuado que caracterizó su paso por la banda de Ritchie Blackmore, y que esto desvirtuó de forma radical el concepto algo más básico de los Sabbath originales. Probablemente a los defensores de esta teoría no les falte la razón –estoy seguro que todos estaríamos de acuerdo en que Osbourne es el vocalista definitivo de la banda-, aunque sería totalmente injusto dejar de loar los aspectos positivos que supuso la entrada del creador de Holy Diver en Black Sabbath.
Porque, un disco que te ofrece, tan sólo en la primera cara, temas como 'Neon Knights', 'Children Of The Sea', y 'Heaven And Hell' no puede tomarse a broma o como una obra menor, no señor. Cualquiera de esas tres canciones debería estar, al menos igual de bien considerada que imprescindibles como 'Paranoid', 'Children Of The Grave' o 'Symptom Of The Universe', por mucho que pese a los defensores a ultranza de Ozzy. Una cosa no quita la otra, y no reconocer las (muchas) cosas buenas de Heaven And Hell entraría en el terreno de lo absurdo. Los clásicos de esa cara "A", quizás eclipsaron a las cuatro canciones que se incluyeron en su reverso. Porque, aunque el tiempo ha hecho justicia con 'Die Young', sería injusto pasar por alto esa vertiente más desconocida y melancólica –melódica, me atrevería a decir- que introdujeron con 'Wishing Well', 'Walk Away', y el abrumador grand finale que resultó 'Lonely Is The World', con una interpretación magistral de Dio, y uno de los mejores solos de guitarra jamás registrados por Iommi. Una producción básica, pero sólida y efectiva a más no poder cortesía de Martin Birch, la legendaria portada de Lynn Curlee –por extraño que parezca, una de sus pocas contribuciones al negocio discográfico-, el trabajo importantísimo de Geoff Nichols a los teclados y a muchas más cosas de las que jamás reconocerá el zurdo guitarrista, y sobre todo, unas ganas enormes de comenzar de nuevo tras algunos años de hastío y monotonía, fueron algunos de los ingredientes que sin duda influyeron en el inmejorable resultado del noveno disco del grupo. Con él recuperaron el status que habían perdido ligeramente en años anteriores, y, gracias a una larguísima gira norteamericana (el Black & Blue Tour junto a Blue Oyster Cult resultó clave), y algunas paradas en sus mercados más fuertes de Europa, se ganaron a toda una nueva generación de fans enloquecidos por la nueva hornada de bandas provenientes del Reino Unido, al mismo tiempo que conservaron a la mayoría de sus seguidores históricos. La entrada una vez comenzada la gira de Vinnie Appice -substituyendo en la batería a un desilusionado Bill Ward que no encontró sentido a girar sin su amigo Ozzy Osbourne-, y la edición del igualmente sobresaliente Mob Rules en 1.982, es otra historia que mejor dejamos para otra ocasión. Sirvan las palabras de Miguel.Asturias en su excelente libro para dejar claro de qué tipo de disco estamos hablando: "Heaven And Hell, un disco intemporal, que casi treinta años después de ser grabado puedes oír y disfrutar, cosa que sólo los clásicos permiten hacer". Amén.