
21:00h: Teatro Tívoli. En el corazón de la Ciudad Condal, Greg Miller salía al escenario de riguroso negro en la que sería su primera interpretación de, precisamente, una de las primeras actuaciones de Elvis en la TV de su país; el Stage Show de los Dorsey Brothers. El futuro Rey del Rock ´n´ Roll interpretó, entre otras, "Shake, Rattle & roll" del gran Big Joe Turner, comenzaba el año 1956 y nacía el Rock con mayúsculas.
Greg Miller, considerado por los que entienden del tema como el mejor impersonator del Rey, rinde un homenaje a lo largo de casi dos horas de espectáculo, con respeto y máxima profesionalidad, interpretando diversos temas de Elvis -no están todos los que son, pero si son todos los que están- y consiguiendo, a mi modesto modo de ver y entender las cosas, que el espíritu del Rey sobrevolara nuestras cabezas, llegara a nuestros corazones e incluso nos hiciera creer, por momentos, que estábamos asistiendo a un concierto del auténtico hijo de Tupelo. Desgranando unas treinta canciones, acompañado de un correcto plantel de actores, grupo de baile, coristas y banda de acompañamiento; con una puesta en escena correcta, justa y sin pretensiones, basada lógicamente, en primar a la estrella principal sobre todo lo demás, Miller versionó desde la canción mencionada más arriba, pasando por más clásicos 50´s como "Heartbreak Hotel", "Hound Dog", "Blues Suede Shoes", o el mismísimo "Jailhouse Rock" con número carcelario y barrotes de por medio incluidos.

De los años 60 -dicen que la época más floja de Elvis, aunque otro día podríamos hablar del tema en cuestión- me permitirán destacar un par de logrados y entrañables momentos. El 1º es, ni más ni menos, la recreación del programa de TV de Frank Sinatra "Welcome Home Elvis" de 1960.Programa que Sinatra se vio "obligado" a realizar debido al gran acontecimiento mediático que significo en los USA el retorno del servicio militar de nuestro héroe . Aquí Greg Miller/Elvis y el actor catalán Tino Roig en la piel del amigo Franky se marcan el famoso dueto de los dos grandes con las canciones "Love Me Tender" y "Witchcraft". Consiguen un momento, repito, verdaderamente entrañable recreando en el escenario unas imágenes por las que servidor hubiera matado por ver en directo aquel año del Señor de 1960, y verle la cara en color al viejo "ojos azules", bailándole el agua al Rey delante de su público. Para acabar los 60´s, una caliente interpretación de "Fever" con Miller acompañado por cuatro preciosas y sugerentes chicas del grupo de baile que consiguen aumentar por momentosla temperatura del teatro. Y, por supuesto, el gran "Comeback Special TV 68" con el mítico medley "Trouble/Guitar Man" con Miller enfundado en el famoso traje de cuero que utilizó Elvis en su inmortal regreso a los escenarios, tras ocho años de "deambular" por Hollywood. En este número y para cerrar la 1ª parte del show, explosión del juego de luces del escenario y un Greg Miller verdaderamente impresionante, grande.

Segunda parte. Años 70´s, la época madura del Rey. Grandes canciones y buenísimas interpretaciones de Miller luciendo ya los trajes blancos de Elvis, con relucientes adornos y cinturones imposibles. Van "cayendo" canciones como "Suspicious Minds", "In The Guetto", "Burning Love" o la enorme "My Way" versionada por Elvis en el inconmensurable "Aloha from Hawaii". Greg Miller rinde el mejor tributo al Rey interpretando esta pieza de Paul Anka, con auténtico sentimiento, sin estridencias y, sobre todo, con un gran tono vocal. Elvis, que ha ido apareciendo durante todo el espectáculo en una pantalla situada en el centro superior del escenario, contándonos una voz en off momentos claves de su vida con profusión de fotos, y su relación con Greg Miller en los últimos años de su vida, vuelve para despedirse de nosotros con las imágenes del famoso final del "Comeback". La enorme "If I Can Dream" comienza a sonar, Elvis acomete la tonada y entonces, en un momento quizás excesivo para mí, se le une un Miller vestido de negro, en contraste con la famosa imagen del Rey con el traje blanco y el pañuelo rojo al cuello. El dueto esta bien, no digo que no sea así, pero es un momento demasiado fácil, que busca la emoción empalagosa y gratuita del espectador. Cuando al entrar en el Teatro Tívoli adquirí el programa del espectáculo y ví el set-list, al observar la canción final, y otra no podía ser, ya imaginé el tipo de sorpresa que nos deparaban. Doy gracias que Greg Miller no fuera vestido con el famoso traje blanco del final del "Comeback" y optara por una simple camisa y pantalón negro. El amigo Miller no es tonto, lleva ya muchos tiros pegados en sus más de 20 años como artista sabeperfectamente cuando puede rozar el ridículo en su imitación del Rey, y este era uno de esos momentos.

(El protagonista del evento firmando el tourbook al protagonista de esta reseña)
En cualquier caso llega el final, con un medley súper bien ligado y un Gregg Miller rockeando duro a sus 50 años mientras la compañía va saliendo a saludar al respetable y estos, puestos en pie, dan una justa y merecida ovación a un espectáculo que durante dos horas no ha hecho
otra cosa, que no es poco, que rendir un tributo, un homenaje al Rey del Rock ´n´ Roll con todo el respeto y el cariño del mundo. (Texto y foto de Greg Miller cortesía de The Bald Rocker)