lunes, 18 de mayo de 2009

ELVIS – CLOSING NIGHT, LIVE AT LAS VEGAS HILTON - 3 DE SEPTIEMBRE DE 1.973


Para que no quede ninguna duda sobre la intencionalidad de este post, me gustaría constatar que para el que suscribe, Elvis Presley es el artista más grande que ha dado la música popular en los últimos cien años. No hay posible discusión al respecto. Una vez clara mi posición al respecto, y desterrada cualquier intención oculta por mi parte, procedamos a juntar unas cuantas líneas sobre un lamentable episodio en la carrera del Rey, un concierto que posiblemente no debía haber visto nunca la luz. O quizás sí, y gracias a su publicación oficial podemos llegar a comprender mejor el calvario que vivió el intérprete de ‘That’s All Right’ en los últimos años de su existencia. Grabado tan sólo 8 meses después del triunfal Aloha From Hawaii Via Satellite, -en el que Elvis se presentó al mundo en un excepcional estado de forma-, el show que encontramos en Closing Night representa sin duda el momento más bajo jamás publicado de forma oficial por RCA-BMG (en este caso, por el sello subsidiario Follow That Dream, dedicado a las rarezas, conciertos, y en general, a material dirigido al coleccionista más empedernido). A lo largo de los 77 minutos del concierto (grabado en el Hotel Hilton de Las Vegas, el 3 de Septiembre de 1.973), podemos escuchar a un Elvis claramente fuera de sí, tan sólo preocupado por hacer chistes fáciles y de dudoso gusto, para nada concentrado en ofrecer un espectáculo mínimamente decente. En esta ocasión, su intachable profesionalidad (que no su voz, impecable como siempre) quedó notoriamente puesta en evidencia, sin duda a causa de alguna medicación extra y poco adecuada para ingerir en según qué cantidades. Teniendo en cuenta que El Rey hizo su entrada sobre el escenario del Hilton montado en la espalda de Lamar Fike -uno de los miembros de la Memphis Mafia-, y con un mono de peluche adosado a su hombro, podemos imaginar cómo se desarrolló el esperpéntico show. Hay muchos momentos delirantes a lo largo de la grabación, así que quizás será mucho mejor detallarlos. Les aconsejamos que no pierdan detalle:

-Durante ‘You Gave Me A Mountain’ Elvis se quejó públicamente, y de forma poco disimulada de la mala calidad del sonido que estaba ofreciendo el equipo del Hotel Hilton (“The sound system in this hotel ain’t worth a damn”, algo así como “El equipo de sonido de este hotel no vale una mierda”).

-A ‘Love Me Tender’ le cambió la letra, con lo que el clásico de 1.956 ganó estas nuevas y delirantes frases: “Love me tender, love me dear, tell me you are mine. I will help you all I can, cause I know you’re blind”. (Ámame tiernamente, ámame querida, dime que eres mía. Te ayudaré todo lo que pueda, porque sé que eres ciega”)

-Similar tratamiento sufrió la sensual ‘Fever’. En esta ocasión usó como dianas de su dudoso humor a dos de los componentes de su acompañamiento vocal: “Myrna Smith and J.D. Sumner had a very mad affair, when their wives and husbands caught ‘em you saw nothin’ but teeth and hair”. (“Myrna Smith y J.D. Sumner tuvieron un romance muy alocado, cuando sus esposas y maridos les pillaron, tan sólo podías ver dientes y pelo”, sin duda una referencia bastante irrespetuosa al aspecto físico de la excelente vocalista de The Sweet Inspirations)

-Se dedicó a cantar la totalidad de ‘What Now My Love’ echado sobre una cama de matrimonio (¿?) que hizo colocar sobre el escenario especialmente para la ocasión.

-Cuando la banda comienza a interpretar ‘Suspicious Minds’, no se le ocurre otra cosa que cantar gran parte de la letra de ‘Bridge Over Troubled Waters’, continuando con la broma durante buena parte de la canción ante la sorpresa de los miembros de sus grupos vocales, que insistían con la letra de ‘Suspicious...”. Sin duda, el momento más surrealista de la historia grabada de Presley.

-En el momento en que parece que va a interpretar de forma seria ‘Bridge...’, le da por cambiar de nuevo la letra: “When you’re weary, feeling bald, when tears are in your ears...” (“Cuando estás fatigado, te sientes calvo, cuando las lágrimas están en tus orejas...”) ¿?

-‘Suspicious…’ gana una nueva frase: “Cause honey, you know how I hate this damn song, I really do...”. (“Porque cariño, tú sabes cómo odio esta maldita canción, de verdad que la odio...”)

-Al parecer, el hotel Hilton se encontraba en ese momento en medio de una regulación de trabajadores. Llegó a los oídos de Elvis que iban a despedir a Mario, uno de sus empleados favoritos, así que tuvo que decir algo al respecto: “No disrespect, I just want to wake up Conrad (Hilton) and tell him about Mario’s job, that’s all”. (“No quiero ser irrespetuoso, tan sólo me gustaría despertar a Conrad y contarle lo del trabajo de Mario, eso es todo”)

-Al presentar ‘My Boy’, olvida el nombre de Richard Harris, el intérprete original del tema, y se refiere a él como “what’s his name” (“como quiera que se llame”).

De todos es sabido que el Elvis de la década de los 70 nos deparó algunos momentos similares a los relatados, no es para nada sorprendente su actitud sobre el escenario. Lo que hace especial al concierto que podemos escuchar en Closing Night es que, en esta ocasión, nuestro hombre concentró en poco más de una hora todo su repertorio de bromas de mal gusto. Recomendamos la escucha de la grabación una vez, aunque sea para constatar su existencia. A continuación, lo más adecuado sería archivar el CD de forma definitiva y recordar al Rey gracias a shows mucho más coherentes e incendiarios como los ofrecidos en el Madison Square Garden de NYC de Junio de 1.972, o los ya mencionados conciertos en Hawaii de principios del 73. Ese es precisamente el Elvis que todos queremos recordar. Un artista absoluto que, aún a día de hoy, no ha encontrado a nadie que ponga en peligro su supremacía.