sábado, 23 de abril de 2011

TRIBUTO AL REY POR GREG MILLER


21:00h: Teatro Tívoli. En el corazón de la Ciudad Condal, Greg Miller salía al escenario de riguroso negro en la que sería su primera interpretación de, precisamente, una de las primeras actuaciones de Elvis en la TV de su país;  el Stage Show de los Dorsey Brothers. El futuro Rey del Rock ´n´ Roll interpretó, entre otras,  "Shake, Rattle & roll" del gran Big Joe Turner, comenzaba el año 1956 y nacía el Rock con mayúsculas.
 Greg Miller, considerado por los que entienden del tema como el mejor impersonator del Rey, rinde un homenaje a lo largo de casi dos horas de espectáculo, con respeto y máxima profesionalidad, interpretando diversos temas  de Elvis -no están todos los que son, pero si son todos los que están- y consiguiendo, a mi modesto modo de ver y entender las cosas, que el espíritu del  Rey sobrevolara nuestras cabezas, llegara a nuestros corazones e incluso nos hiciera creer, por momentos, que estábamos asistiendo a un concierto del auténtico hijo de Tupelo.  Desgranando unas treinta canciones, acompañado de un correcto plantel de actores, grupo de baile, coristas y banda de acompañamiento; con una puesta en escena correcta, justa y sin pretensiones, basada  lógicamente, en primar a la estrella principal sobre todo lo demás, Miller versionó desde la canción mencionada más arriba, pasando por más clásicos 50´s como "Heartbreak Hotel", "Hound Dog", "Blues Suede Shoes", o el mismísimo "Jailhouse Rock" con número carcelario y barrotes de por medio incluidos. 

De los años 60  -dicen que la época más floja de Elvis, aunque otro día podríamos hablar del tema en cuestión- me permitirán destacar un par de logrados y entrañables momentos. El 1º es, ni más ni menos, la recreación del programa de TV de Frank Sinatra "Welcome Home Elvis" de 1960.Programa que Sinatra se vio "obligado" a realizar debido al gran acontecimiento mediático que significo en los USA el retorno del servicio militar de nuestro héroe . Aquí Greg Miller/Elvis y el actor catalán Tino Roig en la piel del amigo Franky se marcan el famoso dueto de los dos grandes  con las canciones "Love Me Tender" y  "Witchcraft". Consiguen un momento, repito, verdaderamente entrañable recreando en el escenario unas imágenes por las que servidor hubiera matado por ver en directo aquel año del Señor de 1960, y verle la cara en color al viejo "ojos azules", bailándole el agua al  Rey delante de su público. Para acabar los 60´s, una caliente interpretación de "Fever"  con Miller acompañado por cuatro preciosas y sugerentes chicas del grupo de baile que consiguen aumentar por momentosla temperatura del teatro. Y, por supuesto, el gran "Comeback Special TV 68" con el mítico medley  "Trouble/Guitar Man" con Miller enfundado en el famoso traje de cuero que utilizó Elvis en su inmortal regreso a los escenarios, tras ocho años de "deambular" por Hollywood. En este número y para cerrar la 1ª parte del show, explosión del juego de luces del escenario y un Greg Miller verdaderamente impresionante, grande.   

Segunda parte. Años 70´s, la época madura del Rey. Grandes canciones y buenísimas interpretaciones de Miller luciendo ya los trajes blancos de Elvis, con relucientes adornos y cinturones imposibles. Van "cayendo" canciones como "Suspicious Minds", "In The Guetto", "Burning Love" o la enorme "My Way" versionada por Elvis en el inconmensurable "Aloha from Hawaii". Greg Miller rinde el mejor tributo al Rey interpretando esta pieza de Paul Anka, con auténtico sentimiento, sin estridencias y, sobre todo, con un gran tono vocal.
 Elvis, que ha ido apareciendo durante todo el espectáculo en una pantalla situada en el centro superior del escenario, contándonos una voz en off momentos claves de su vida con profusión de fotos, y su relación con Greg Miller en los últimos años de su vida, vuelve para despedirse de nosotros con las imágenes del famoso final del "Comeback". La enorme "If I Can Dream" comienza a sonar, Elvis acomete la tonada y entonces, en un momento quizás excesivo para mí, se le une un Miller vestido de negro, en contraste con la famosa imagen del Rey con el traje blanco y el pañuelo  rojo al cuello. El dueto esta bien, no digo que no sea así, pero es un momento demasiado fácil, que busca la emoción empalagosa y gratuita del espectador. Cuando al entrar en el Teatro Tívoli adquirí el programa del espectáculo y ví el set-list, al observar la canción final, y otra no podía ser,  ya imaginé el tipo de sorpresa que nos deparaban. Doy gracias que Greg Miller no fuera vestido con el famoso traje blanco del final del  "Comeback" y optara por una simple camisa y pantalón negro. El amigo Miller no es tonto, lleva ya muchos tiros pegados en sus más de 20 años como artista sabeperfectamente cuando puede rozar el ridículo en su imitación del  Rey, y este era uno de esos momentos.   
                             (El protagonista del evento firmando el tourbook al protagonista de esta reseña)                    
En cualquier caso llega el final, con un medley súper bien ligado y un Gregg Miller rockeando duro a sus 50 años mientras la compañía va saliendo a saludar al respetable y estos, puestos en pie, dan una justa y merecida ovación a un espectáculo que durante dos horas no ha hecho
 otra cosa, que no es poco, que rendir un tributo, un homenaje al Rey del Rock ´n´ Roll con todo el respeto y el cariño del mundo.  (Texto y foto de Greg Miller cortesía de The Bald Rocker)

7 comentarios:

Alex Noiser dijo...

También pienso que la mejor época de Elvis es la de los 70, es que temazos como In The Ghetto son imortales. Muy chulo el post, de verdad, recreando así por encima la carrera de Elvis, un saludo tío!!

Mr. Thunderstruck dijo...

Elvis, the KING. Así de claro. Siempre fue grande, y en los 70 también por supuesto.

Saludos!

manel dijo...

Tengo dudas sobre ir o no a ver el show. Tus palabras, sabiendo lo fan que eres del Rey, me hacen intuir que vale la pena pagar por el. Saludos.

Anónimo dijo...

Alex Noiser:
Amigo Alex, muchas gracias por tus palabras. Y sí, Elvis en los 70´s era grande, muy grande. Si "In The Guetto" te parece inmortal, que lo es, escucha temas quizás "menos conocidos" como "You Don´t Have To Say You Love Me", "Tomorrow Never Comes", "Pieces of My Life" o la preciosa y triste "Hurt" (que gran interpretación del Rey, por Dios)
En fín, que te voy a contar...
Gracias y un abrazo.
The Bald Rocker

Anónimo dijo...

Mr.Thunderstruck:
Totalmente de acuerdo contigo, amigo. Elvis siempre fue grande.
Incluso en los "perdidos" 60´s, entre tanta B.S.O. de sus pelis, el Rey se las compuso para sacar discos como "Elvis is Back!", de música Gospel como "His Hand in Mine" y "How Great Thou Art", o los hoy "olvidados" pero más que correctos "Something for Everybody" y "Pot Luck". Y si destacamos alguna B.S. de alguna peli, personalmente me quedo con "Viva las Vegas" -esos duetos con Ann Margret ufffff-
Y bien, ¿quién da más?. ¿O entramos ya en 1969 y hablamos de "From Elvis in Memphis" y el doble "Back in Memphis-In Person"?
Nada más y nada menos, amigo mio.
Gracias y un saludo.
The Bald Rocker

Anónimo dijo...

Manel:
Apreciado Manel, ¿que decirte?
Precisamente hace unos minutos hablaba con nuestro común amigo
Da Muzz de estos temas.
Es complicado. Personalmente yo fuí a ver a un artista americano de nombre Greg Miller interpretar a Elvis, algo que hace, a mi parecer, maravillosamente bien. Nada más. Sí que es cierto que en la interpretación de determinados temas, su voz sonaba tan correcta, tan estudiada, que si cerraba los ojos podía escuchar al Rey. Y eso es, precisamente, mérito del Sr.Miller y de su gran trabajo encima de las tablas.
Pero para conseguir esto, me olvidé totalmente, o procuré no pensar, en el mensaje que entre líneas te intenta dejar la parte hablada del musical. Pero esto no te lo voy a contar, mejor lo ves por ti mismo. Y luego, si quieres, hablamos. El amigo Da Muzz te puede facilitar mi correo y, con gusto por mi parte, intercambiamos opiniones.
Comentarte, para finalizar, que el Show estará en BCN hasta el 29/05.
Así pues, tienes tiempo. Animate.
Gracias y hasta pronto.
The Bald Rocker.

el dijo...

Como la lluvia de verano. Cuando los días son calurosos, pesados, sin chispa. Cuando la mente ni siquiera es capaz de dibujar recuerdos. Cuando uno en su laxitud se deja ir, cae dormido, casi muerto en la arena de la playa. Mira al cielo y estalla la tormenta. Y en el rostro se mezclan lágrimas y gotas de lluvia, y en el corazón renace de nuevo la esperanza, la alegría, la ilusión de los viejos y buenos tiempos. Como la lluvia de verano. Así es el espectáculo de Greg Miller.

A Miller le podemos dar las gracias por muchas cosas pero por encima de todo hemos de dárselas por QUERER a Elvis, por admirarlo, por respetarlo, por mostrarnos su lado humano. Y lo hace con sencillez, con naturalidad, con unas cuantas grabaciones de mala calidad, unos cuantos regalos de Elvis y unos cuantos discos firmados por El Rey. Lo hace con nobleza y desde la nobleza. Igual que nosotros si habláramos de un amigo al que queremos y admiramos. Lo haríamos con cariño y ternura, sin hablar de sus defectos.

Si uno siente devota admiración por Elvis, también debiera reverenciar el tremendo esfuerzo de Miller. A sus 52 años casi actúa como un chaval de 20. No escatima una gota de sudor en la primera parte del espectáculo dedicada a los primeros éxitos de Presley. Canta como Elvis, baila como Elvis –eso sí, con una marcha menos- contagia como Elvis. En la segunda parte se crece. Los años empiezan a ir ajustándose y si bien echamos de menos oírle cantar “In the ghetto”, nos deja sin habla pero con el cuerpo encendido en su prodigiosa interpretación de “Suspicious minds”. Elvis contoneándose al fondo y Greg en el centro del escenario enloquecen al público que se rinde definitivamente a la fuerza y a la magia del espectáculo que contempla. Finalmente Miller, en un gesto de sencillez y reconocimiento, canta con Presley “If I can dream” una de las canciones más bonitas y emotivas de la historia, una de las más difíciles de entonar, y deja bien claro que Elvis es El Rey y que no hay voz como la suya.

El mayor mérito de Miller es ser enteramente auténtico, coger el relevo de Elvis con absoluta naturalidad. Elvis muere y bailando desde el cielo –como el propio Greg afirma- guía los pasos de su sucesor, de su descendiente, al que pide, que ante todo, lleve la alegría y el optimismo de su música, de sus canciones, a todas las gentes posibles. A todos aquellos que necesiten la lluvia de verano.