jueves, 31 de marzo de 2011

ROGER WATERS RECONSTRUYE EL MURO

Han pasado ya unas horas desde que cayera el muro y todavía estoy tratando de asimilarlo. Quiero decir, no es que The Wall sea mi disco favorito de todos los tiempos ni Pink Floyd la banda de mi vida, pero... en serio, hay que quitarse el sombrero ante la tenaz genialidad del señor Waters. Él solito ha conseguido reconstruir su propia leyenda, dinamitada -de un modo u otro- a lo largo de las últimas décadas, para situarla en el lugar que se merecía. Olvidémonos de antiguas rencillas y estúpidas exhibiciones de ego y quedémonos con lo que realmente importa: esto es arte. Y del grande.

Mitad concierto de rock, mitad representación teatral, la traslación 2.0 del, sin lugar a dudas, mayor y mejor álbum conceptual de la Historia, es uno de los más brillantes espectáculos que uno puede tirarse a la cara hoy en día. Todo encaja, como piezas de puzzle o ladrillos en una gigantesca pared: luces, fuegos artificiales, parafernalia surrealista, proyecciones con mensaje, una acústica rotunda y perfecta... un envoltorio artístico monumental, con producción cuidada y milimetrada al detalle que no serviría de nada sin unos cimientos tan sólidos como los que los Floyd construyeran a finales del '79. ¿Cómo puede salir mal un show que se apoya en piezas tan imprescindibles y emocionantes como «In The Flesh», «Goodbye Blue Sky», «Mother», «Empty Spaces» o la irresistible «Comfortably Numb»? Pues eso. Tanto los que conocemos al dedillo el disco de marras como los curiosos que asistieron al evento para escuchar la popular "canción de los colegiales" nos sumergimos por igual en una propuesta argumental sin parangón. Un concepto tan sencillo como todavía vigente en su particular mensaje que convence a propios y extraños y que, con tres décadas por delante, ha actualizado convenientemente sus premisas iniciales (la reencarnación de «Mother» en un Gran Hermano estatal siempre opresivo y vigilante o las referencias a Iraq en la primera sección de «Another Brick In The Wall» serían dos de sus más claros ejemplos).

Rodeado de una banda de lo más competente -entre sus músicos, el histórico Snowy White-, el simpático bajista se lo pasó en grande recreando su más mítica criatura. Disfrutó y nos hizo disfrutar con una exquisita -y brutal- comunión entre música, arengas de revolución anímica y turbia moralina de pesadilla. Y al final de la velada, como no, derrumbó toda duda posible: treinta y dos años después, Roger Waters ha dado a su hijo (ese The Wall que siempre definió como suyo) el homenaje definitivo. Sintámonos afortunados de haber estado ahí.

11 comentarios:

Jordi del Rio dijo...

Yo no lo situaría en lo alto de la escala hipérbole, pero tampoco dentro del reconcomio errabundo. Estuvo bien y ya está. Eso si, me cansa y mucho los centenares de reporteros gráficos que tenemos en estos tipos de eventos; es decir, que estoy hasta los cojones de que montones de móvilesno te dejen ver el escenario.
Saludos desde la predera bravida

ROCKLAND dijo...

En Madrid, lo de los móviles también fue de locura. Menos mal que estaba en primera fila y no me molestaron ni lo más mínimo. Y eso que los seguratas no dejaban usar flash ni grabar absolutamente nada.

Por lo demás, un gran show a la altura de lo que se puede esperar de Waters y el universo Floyd.

Saludos.

günner dijo...

fue una experiencia maravillosa... yo lo de los móviles no le noté tanto, como en AC/DC, que el escenario estaba bajísimo.

manel dijo...

A mi no me gustan demasiado PINK FLOYD y especialmente el muro, disco y film,me parece algo plomizo.Pero me alegra que aquellos que lo disfrutáis lo estéis haciendo a tope. Claro que sí. Saludos.

David González dijo...

Sin duda la mejor calidad de sonido que he experimentado nunca ha sido en los conciertos de Roger Waters. Si The Wall significó algo para ti en algún momento de tu vida, desde luego que es pecado mortal perderse este concierto.
Saludos

sanfreebird72 dijo...

Amén

TSI-NA-PAH dijo...

Musicalmente soy afortunado, en otras cosas los dioses estan enfadados conmigo!
un abrazo

Jesús dijo...

Bueno,para mí lo único que no encaja es el buen rollo de Roger con el público,como actor de la función me gustó mucho más en la recreación en Berlín tras la caída del telón de acero;por lo demás perfecto en sonido y banda de acompañamiento.

paulamule dijo...

Pues eso, sintámonos orgullosos de haber podido estar allí. Jamás pensé que fuera a ver "The Wall" y menos en primera fila. Le espero el año que viene con Pink Floyd.
Salud.

Perem dijo...

Buena entrada si señor. Veo que la opinión es unánime sobre lo que nos ofrece Mr. Waters.

Bueno, yo seguiré pensando que sí, que está muy bien y que técnicamente es algo espectacular (he podido ver en varias ocasiones el DVD que corre por ahí), pero para mí, el no ver a Gilmour and cia me lo pone algo difícil

Un saludo.

Perem dijo...

Por cierto, a ver si mañana podemos saludarnos.

Un saludo